Gracias a los avances en el diagnóstico y el tratamiento de las cardiopatías congénitas, la mayoría de bebés que antes morían a causa de enfermedades congénitas del corazón actualmente sobreviven hasta la edad adulta. Sin embargo, los pacientes cuando son adultos pueden volver a presentar complicaciones derivadas de su propia enfermedad o bien, de los tratamientos recibidos durante la infancia.

Por otro lado, también existen pacientes que no son conocedores de su anomalía cardíaca ya que no fueron diagnosticados previamente y que debutan con síntomas en la edad adulta.

Por todos estos motivos, si tiene una cardiopatía congénita, es probable que necesite atención médica de por vida.

¿Cuáles son las anomalías cardíacas en adultos más frecuentes?

Las cardiopatías congénitas en adultos presentan una distribución similar a la de los pacientes pediátricos. Y las que tiene una mayor frecuencia, sin contar con la Válvula Aórtica Bicúspide, son:

Estos defectos cardíacos se caracterizan por presentar síntomas secundarios al exceso de sangre hacia los pulmones excepto la Coartación de Aorta (obstrucción en la arteria aorta).

Otro grupo importante en frecuencia son los pacientes intervenidos en la edad infantil que requieren de tratamientos (médicos y/o quirúrgicos) en la edad adulta, siendo la Tetralogía de Fallot la cardiopatía mayoritaria en este grupo.

Tratamiento de las enfermedades cardíacas congénitas en adultos

Dependiendo de la gravedad de la cardiopatía congénita, el tratamiento estará indicado para corregir el defecto cardíaco congénito o para tratar los síntomas que ocasiona.

El tratamiento consiste en:

Conducta expectante. Es posible que los defectos cardíacos relativamente menores únicamente requieran controles periódicos para asegurarse de que la enfermedad no empeore.

Medicamentos. Algunas malformaciones congénitas del corazón que son leves se pueden tratar con medicamentos que ayudan a que el corazón funcione con más eficiencia. Es posible que también necesite medicamentos para impedir que se formen coágulos sanguíneos (anticoagulantes) o para controlar los latidos del corazón irregulares (antiarrítmicos).

Dispositivos cardíacos implantables. Los dispositivos que ayudan a aumentar la frecuencia cardíaca (marcapasos) o que detectan la presencia de alteraciones graves del ritmo cardiaco que pueden poner en riesgo la vida (desfibriladores automáticos implantables) pueden ser de ayuda para algunas de las complicaciones relacionadas con los defectos congénitos del corazón.

Procedimientos especiales con catéteres. Algunas malformaciones cardíacas congénitas se pueden reparar con técnicas de cateterismo, que permiten que la reparación se efectúe sin necesidad de cirugía. En estos procedimientos, el médico inserta un tubo fino (catéter) en una vena de la pierna y lo dirige hasta el corazón con la ayuda de imágenes de rayos X. Una vez que el catéter está ubicado en su lugar, el médico introduce dispositivos muy pequeños a través del catéter para reparar el defecto.

Cirugía a corazón abierto. Si la enfermedad cardíaca congénita no se puede reparar con procedimientos con catéter, es posible que necesite de una cirugía a corazón abierto.

Trasplante de corazón. Si una cardiopatía congénita grave no se puede reparar, el trasplante de corazón podría ser una opción.

 

Leave a reply