¿Qué es la comunicación interventricular?

El término comunicación interventricular (CIV) describe un orificio en la pared que separa ambos ventrículos denominado septo interventricular. Puede encontrarse en cualquier punto del mismo, ser única o múltiple, de tamaño y forma variable. Puede presentarse aislada o asociada a otras cardiopatías congénitas más complejas (Tetralogía de Fallot, Transposición de grandes arterias, Canal aurículo-ventricular común).

 
 

¿Es la CIV una cardiopatía congénita frecuente?

Excluyendo la cardiopatía congénita de la válvula aórtica bicúspide que da sintomatología en la edad adulta, la comunicación interventricular fetal es la cardiopatía congénita más frecuente. En su forma aislada representa aproximadamente el 20% de todas las cardiopatías congénitas.

 

Síntomas de la comunicación interventricular en bebés

Los bebés con una CIV pequeña están asintomáticos. El patrón alimentario, su crecimiento y desarrollo es normal. Habitualmente se detecta un soplo en las primeras semanas de vida siendo el resto de exploración clínica normal. La comunicación interventricular congénita se puede cerrar espontáneamente durante el primer año de vida si es pequeña.

Los bebés con CIV mediana o grande desarrollan los síntomas en las primeras semanas de vida. Estos consisten en dificultad para respirar, junto con sudoración excesiva y fatiga con la alimentación. Todo esto compromete la ingesta y conduce a una escasa ganancia de peso.

 

¿Cómo se diagnostica la CIV?

La ecocardiografía es la técnica diagnóstica principal ante la sospecha clínica de una comunicación interventricular congénita. En la mayoría de casos con defectos no complicados es el único estudio de imagen requerido, tanto para el control clínico como para la cirugía. Permite determinar el número, tamaño y localización de la CIV y sus repercusiones funcionales.

 

Tratamiento de la comunicación interventricular en niños

Cuando la comunicación interventricular en niños es pequeña, no hay indicación de tratamiento médico ni quirúrgico. Sólo requieren de un control clínico hasta su cierre espontáneo.

Cuando los niños tienen comunicación interventricular mediana o grande con clínica de insuficiencia cardíaca e hiperflujo pulmonar (exceso de sangre hacia los pulmones) se aplica un tratamiento médico basado en diuréticos y vasodilatadores sistémicos.

Cirugía en CIVs medianas y grandes

La corrección quirúrgica se realiza habitualmente entre los 3 y 6 meses de edad, excepto en niños que no mejoran con tratamiento médico donde es factible realizar un cierre precoz antes de los 3 meses de edad.

La corrección quirúrgica completa mediante el cierre del orificio (septo interventricular) con un parche a través de la aurícula derecha es actualmente un tratamiento de elección con muy bajo riesgo. En las CIVs musculares se puede recurrir a la oclusión del septo interventricular mediante el implante de un dispositivo por cateterismo cardíaco, sin necesidad de cirugía.

 

Evolución de una CIV

Como ya hemos comentado, la comunicación interventricular en bebés cuando es pequeña se reduce en tamaño con el tiempo pudiéndose cerrar espontáneamente, sobre todo durante el primer año de vida. El porcentaje global de cierre espontáneo se estima en un 30-35% de los casos.

En los casos en que la corrección quirúrgica es requerida, los resultados son excelentes pudiendo realizar una vida totalmente normal.

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