La presencia de una enfermedad congénita del corazón en un familiar directo (padres o hermanos) aumenta el riesgo de tener un niño/a afecto, aunque no sea conocido ningún gen implicado. Se recomienda una consulta con un especialista en genética para determinar el riesgo de malformaciones cardíacas congénitas en futuros hijos.

Aunque en general se desconocen las causas de una cardiopatía congénita, se sabe que algunos tipos de defectos ocurren con más frecuencia cuando la madre entra en contacto con ciertas sustancias o padece infecciones víricas durante las primeras semanas del embarazo, mientras que el corazón del bebé se está desarrollando.

¿Cuáles son las sustancias que pueden provocar una cardiopatía congénita?

Las mujeres que toman ciertos medicamentos como el ácido retinoico para el acné, anticonvulsivos contra la epilepsia, sustancias químicas, el alcohol o el litio para la depresión pueden tener un riesgo mayor de tener un hijo con malformaciones congénitas del corazón.

Las madres con fenilcetonuria que no se adhieren a la dieta especial necesaria para controlar la enfermedad durante el embarazo, con diabetes insulinodependiente (sobre todo si no está bien controlada la diabetes) o lupus pueden tener un riesgo mayor de tener un niño con defectos cardíacos.

El asesoramiento es importante a aquellas mujeres con estas enfermedades crónicas antes de quedarse embarazadas.

¿Qué tipo de infecciones pueden provocar una enfermedad congénita del corazón?

Además, se sabe que ciertas infecciones víricas como la rubéola, un virus contra el cual la mayoría de las personas fueron vacunadas con la vacuna triple viral (MMR), causa defectos congénitos.

Una madre que contrae rubéola durante su embarazo tiene muchas probabilidades de tener un bebé con defectos de nacimiento, incluyendo las enfermedades congénitas del corazón.

 

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